Crecí viendo a mi viejo trabajar 30 años para terminar sin nada y a mi mamá aguantando lo que no debía aguantar. Aprendí que las mentiras bonitas destruyen más que las verdades feas. Aquí no vengo a motivarte. Vengo a sacudirte. Si te ofendes fácil, vete. Si estás harto de tu propia mediocridad, quédate.