Predicando en el Desierto

“Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido. Habla con Dios que es el Amor y la Misericordia misma. Alma, escucha la voz de tu Padre misericordioso.” (Diario de Sor Faustina #1486, p. 522)