No todo el que emigra encuentra una vida mejor.
A veces solo cambia el país… pero el dolor sigue contigo, al igual que los desafíos y retos.
Este espacio no es para fingir felicidad ni vender vidas perfectas.
Aquí se habla de lo que muchos esconden: hambre emocional, sacrificios, decepciones, soledad, maternidad, situaciones incómodas y de la presión de tener que ser fuerte en cualquier momento.
Entre Cuba y España entendí algo muy duro:
hay personas sobreviviendo en silencio mientras el mundo cree que están “mejor”.
Aquí hablo sin filtros.
De pérdidas, desafíos, críticas, heridas y de cómo seguir adelante en cualquier circunstancia aunque nadie te tienda la mano.
Si te incomoda la verdad, este no es tu lugar.
Si has sobrevivido a cosas que nadie imagina, acompáñame, pues solo soy alguien que decidió convertir el dolor, en voz.
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