Crecimiento personal con GR

Los años me enseñaron…
que nada es tan seguro como creemos,
que la vida cambia de repente,
sin pedir permiso, sin advertirnos, sin explicarnos.
Aprendí que un “para siempre” puede durar un suspiro,
que el amor a veces se desgasta,
que los abrazos se enfrían,
que los amigos que juraban quedarse, un día simplemente ya no están.
La vida me enseñó que todo tiene un final,
que nadie es tan imprescindible como pensamos,
que los caminos se bifurcan,
y que incluso las historias más hermosas también terminan.
Pero también entendí algo más profundo:
que, aunque la vida se nos escape entre los dedos,
hay momentos que permanecen intactos,
como si el tiempo les tuviera respeto.
Hay lugares que guardan un eco de lo que fuimos,
instantes que no envejecen,
y personas que, aunque se alejen,
siguen caminando con nosotros de alguna forma.
Porque mientras casi todo se desvanece,
lo verdaderamente hermoso se queda grabado en el alma:
una mirada que nos hizo sentir vivos,
un abrazo que nos devolvió la fe,
una tarde que nos enseñó lo que era la paz,
o alguien que llegó en silencio
y dejó huellas imposibles de borrar.
Los años me enseñaron…
que la vida es frágil, pero también es mágica,
que lo bueno no siempre dura,
pero siempre deja un rastro.
Y aunque casi todo pase,
lo bello…
lo que de verdad tocó el corazón…
se queda para siempre,
como una luz suave
que nunca termina de apagarse.

Autor: Me gustó mucho ©️
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5 days ago | [YT] | 112