Reflexiones con GR

โ€œ๐‹๐š๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ž๐ฌ๐ญ๐ž ๐ฎ๐ฌ๐ญ๐ž๐ ๐ฌ๐ฎ๐›๐ข๐๐จ ๐ž๐ง ๐ฅ๐š ๐š๐ญ๐š๐ฅ๐š๐ฒ๐š ๐๐ž ๐ฌ๐ฎ๐ฌ ๐ฉ๐ซ๐จ๐ฉ๐ข๐š๐ฌ ๐œ๐จ๐ง๐ฏ๐ข๐œ๐œ๐ข๐จ๐ง๐ž๐ฌ. ๐ƒ๐ž๐ฌ๐๐ž ๐š๐ก๐ขฬ ๐ฅ๐š ๐œ๐š๐ขฬ๐๐š ๐ž๐ฌ ๐ฆ๐จ๐ซ๐ญ๐š๐ฅ ๐๐ž ๐ง๐ž๐œ๐ž๐ฌ๐ข๐๐š๐.โ€
Obra: ๐„๐ฅ ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ขฬ๐š ๐๐ž ๐ƒ๐ข๐จ๐ฌ. Aรฑo: 2006. Autor: ๐‰๐ฎ๐š๐ง ๐†๐จฬ๐ฆ๐ž๐ณ-๐‰๐ฎ๐ซ๐š๐๐จ.
Esa frase de hoy, extraรญda de El espรญa de Dios, atesora una verdad que resulta hoy mรกs vigente que nunca: el peligro de vivir encerrados en la torre de nuestras propias certezas.
Cuando Juan Gรณmez-Jurado escribe esa frase, no solo retrata un momento narrativo, sino que plantea una advertencia universal. La atalaya representa el lugar elevado desde el que uno observa el mundo convencido de poseer la verdad absoluta. Quien se sitรบa ahรญ arriba se siente seguro, protegido por sus ideas, convencido de que nada ni nadie puede cuestionar su visiรณn. Sin embargo, la paradoja es que cuanto mรกs alto se sube en esa torre de convicciones inamovibles, mรกs frรกgil se vuelve la posiciรณn: cualquier cuestionamiento, cualquier hecho que contradiga esas certezas, puede provocar una caรญda estrepitosa.
En nuestra actualidad, esta reflexiรณn se ve reflejada con fuerza en mรบltiples รกmbitos. Vivimos en una รฉpoca marcada por la polarizaciรณn ideolรณgica, donde las redes sociales y los algoritmos nos encierran en burbujas de pensamiento. Cada cual construye su propia atalaya digital: solo sigue a quienes piensan igual, solo lee lo que confirma su opiniรณn, solo escucha lo que refuerza su identidad. La discrepancia no se entiende como una oportunidad de diรกlogo, sino como una amenaza que debe ser rechazada o ridiculizada.
El problema es que una sociedad construida sobre miles de torres aisladas es, al final, una sociedad fragmentada, incapaz de encontrarse en un terreno comรบn. Y la caรญda a la que se refiere Gรณmez-Jurado no es solo individual (la frustraciรณn que llega cuando alguien descubre que su verdad no era tan sรณlida como pensaba), sino tambiรฉn colectiva. Una caรญda social en la que todos nos arrastramos al abismo de la incomunicaciรณn, la intolerancia y el enfrentamiento.
Tal vez la enseรฑanza sea clara: ๐ง๐ž๐œ๐ž๐ฌ๐ข๐ญ๐š๐ฆ๐จ๐ฌ ๐š๐ฉ๐ซ๐ž๐ง๐๐ž๐ซ ๐š ๐›๐š๐ฃ๐š๐ซ ๐๐ž ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐š๐ฌ ๐š๐ญ๐š๐ฅ๐š๐ฒ๐š๐ฌ. No porque nuestras convicciones carezcan de valor, sino porque la verdadera fortaleza estรก en el suelo compartido con los demรกs, en la escucha activa, en la capacidad de matizar y de reconocer que ๐ง๐š๐๐ข๐ž ๐ฉ๐จ๐ฌ๐ž๐ž ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐จ๐ง๐จ๐ฉ๐จ๐ฅ๐ข๐จ ๐๐ž ๐ฅ๐š ๐ฏ๐ž๐ซ๐๐š๐. Solo desde ahรญ podremos construir un diรกlogo que no sea mortal de necesidad, sino fรฉrtil de posibilidades.
Miguel Alcaide

3 days ago | [YT] | 27