Bienvenidos a Raíces del Reino, un canal dedicado a profundizar en la Palabra de Dios desde la teología reformada histórica.
Aquí exploramos la continuidad del Pacto de Gracia a lo largo de toda la Escritura, y cómo Cristo —el mediador del nuevo pacto— reina hoy sobre Su creación.
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Nuestra meta es edificar a la Iglesia, recuperar las raíces de la fe reformada, y anunciar el Reino que crece como levadura en la historia.
📖 “El consejo del Señor permanecerá para siempre, los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.” — Salmos 33:11
Raíces Del Reino
Cuando Duele, ¿Dónde Está Dios?
Por qué Dios permite la muerte y el sufrimiento
“Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo.” Job 19:25
En cada sala de hospital, ante cada tumba recién cavada y en medio del llanto silencioso de quienes aman y pierden, se repite una pregunta que atraviesa generaciones y credos: ¿Por qué Dios permite el sufrimiento y la muerte?
Es una pregunta humana, legítima y profundamente espiritual. No nace del escepticismo, sino muchas veces de la fe herida. De quienes conocen a Dios, pero no entienden sus caminos. ¿Dónde está Dios cuando todo se desmorona? ¿Es Él indiferente, débil… o acaso cruel?
Lejos de responder con frases hechas, la biblia nos ofrece respuestas profundas, honestas y esperanzadoras.
La muerte no fue parte del diseño original
La Escritura es clara: la muerte no fue creada como parte del “muy bueno” del Edén Génesis 1:31. Entró al mundo como consecuencia del pecado:
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte…” Romanos 5:12
La muerte y el sufrimiento son anormalidades cósmicas, interrupciones en la armonía del mundo creado por Dios. No fueron diseñadas por Él como parte del bien original, sino que surgieron como resultado de la caída.
¿Pero no es Dios soberano?
Sí. La Biblia enseña que Dios es absolutamente soberano, y que nada sucede fuera de Su voluntad decretiva Efesios 1:11. Entonces, ¿cómo conciliar su soberanía con la existencia del mal?
Juan Calvino enseño que:
"Dios no es el autor del mal, pero sí el Señor de todo lo que sucede, incluso del sufrimiento.”
Institución, I.xviii.1
Dios no causa el mal en sí mismo, pero sí lo gobierna, lo permite y lo dirige con un propósito mayor aunque muchas veces oculto para nosotros.
El mal es real, pero no es eterno
El dolor humano es profundo, pero no final.
Jesús El Mesías mismo lo enfrentó: lloró ante la tumba de Lázaro, sudó sangre en Getsemaní, y gritó en la cruz. El sufrimiento de Dios hecho hombre no lo vuelve menos Dios, sino más cercano.
“Varón de dolores, experimentado en quebranto.” Isaías 53:3
Dios no solo permite el sufrimiento. En Mesías, Él mismo lo asumió, lo redimió y lo venció.
¿Para qué lo permite entonces?
La Escritura nos da varias razones no todas, pero sí suficientes:
1. Para juzgar el pecado Génesis 3; Romanos 1
2. Para formar nuestro carácter Romanos 5:3-5; Hebreos 12:6
3. Para manifestar su gloria Juan 9:1-3; Juan 11:4
4. Para que esperemos lo eterno 2 Corintios 4:17-18
La cruz del Mesías nos muestra que Dios puede usar el sufrimiento más injusto para traer el bien más glorioso. Si Dios pudo convertir la crucifixión del Justo en la salvación del mundo, también puede transformar nuestras lágrimas en semilla de gloria.
¿Qué esperanza ofrece la fe?
Dios no nos promete un mundo sin dolor ahora, pero sí nos asegura que el sufrimiento tiene fin, sentido y compañía.
En Mesías:
No sufrimos solos.
No sufrimos en vano.
Y no sufriremos para siempre.
“Enjugará Dios toda lágrima... y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor.” Apocalipsis 21:4
La promesa del Evangelio no es la ausencia de sufrimiento, sino la presencia de Dios en medio del sufrimiento, y la esperanza del Reino que viene.
Conclusión
La muerte y el sufrimiento son reales. Pero también lo son la soberanía de Dios, la cruz del Mesías y la esperanza de la resurrección.
Dios no explica todo, pero nos dio a su Hijo.
Y en ese acto de amor eterno, tenemos una certeza que va más allá de cualquier argumento:
“El que no escatimó ni a su propio Hijo... ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” Romanos 8:32
Reforma Viva | Fe, Escritura y Esperanza para el mundo real
#DiosYSufrimiento #EsperanzaReformada #FeBíblica #MuerteYRedención #TeologíaParaVivir
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Raíces Del Reino
“Entre redención y recompensa: la diferencia bíblica entre ser salvo y heredar el Reino”
Serie: Reino, Pacto y Redención Histórica
En los círculos evangélicos modernos, es común asumir que la salvación y la herencia del Reino de Dios son conceptos intercambiables. Sin embargo, un estudio profundo de las Escrituras, reforzado por la literatura judía del Segundo Templo y el testimonio de los padres reformados, demuestra que la Biblia hace una clara distinción entre ser salvo y heredar el Reino.
Esta distinción no solo tiene implicaciones doctrinales importantes, sino que afecta profundamente la vida del creyente: su obediencia, su esperanza escatológica y su responsabilidad ante el juicio del Mesías.
En este artículo exploraremos, la diferencia entre la salvación como don de gracia y la herencia como galardón por fidelidad, enmarcado en la teología del Pacto y el Reino
Salvación: un regalo soberano de Dios
Desde Génesis hasta Apocalipsis, el testimonio unánime de la Escritura es que el ser humano no puede salvarse por sus obras. La salvación es un acto exclusivo de la gracia soberana de Dios, aplicada por el Espíritu Santo y recibida únicamente por la fe en Jesucristo.
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es de vosotros, es el don de Dios.
No por obras, para que nadie se gloríe;
Efesios 2:8-9
La justificación, la adopción y el perdón de los pecados son actos instantáneos de gracia divina, basados únicamente en la obediencia perfecta y la muerte expiatoria del Mesías. Esta doctrina fue el corazón del pensamiento de Lutero y Calvino, y es la piedra angular de la teología reformada confesional.
La Confesión de Fe de Westminster, en su capítulo XI, establece:
“A los que Dios llama eficazmente, también justifica gratuitamente... no por infundir justicia en ellos, sino perdonando sus pecados, y aceptándolos como justos.”
Esta salvación es segura, eterna e irrevocable para todos los verdaderos creyentes.
Heredar el Reino: la promesa de galardón
Sin embargo, la misma Escritura que afirma la gratuidad de la salvación, también declara solemnemente que no todos los creyentes heredarán el Reino en igual medida, y que algunos, aunque salvos, serán salvos “como por fuego” 1 Corintios.3:15, perdiendo toda recompensa.
Pablo enseña que la herencia está condicionada a la perseverancia en la fidelidad:
Y si hijos, también herederos: por una parte, herederos de Dios, y por la otra, coherederos con Mesías, ya que juntamente padecemos para que juntamente seamos glorificados.
Romanos 8:17
Si perseveramos, también reinaremos con Él; Si lo negamos, Él también nos negará;
2 Timoteo 2:12
Y Jesús mismo enseña:
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:21
Aquí emerge una distinción vital:
Salvación = entrada al Reino como hijo adoptado.
Herencia = participación activa, gloriosa y gobernante dentro del Reino.
Perspectiva judía: salvación y recompensa
En la literatura judía del Segundo Templo (como en 4 Esdras, 1 Enoc y los manuscritos del Mar Muerto), se refleja una distinción similar entre ser parte del pueblo de Dios y recibir galardón en el mundo venidero. El concepto de recompensa por fidelidad era común y preparó el marco conceptual en el cual Jesús y los apóstoles hablaron del Reino.
Por ejemplo, 1 Enoc 62 describe a los justos que reciben tronos y coronas, mientras que otros, aunque parte del pueblo, no son glorificados. Este contexto explica por qué el lenguaje de “coronas”, “galardón” y “pérdida” en el Nuevo Testamento es tan significativo.
La teología reformada: sin mérito, pero con recompensa
Los reformadores no negaron las recompensas eternas. Más bien, enseñaron que aunque las buenas obras no merecen salvación, sí son premiadas por la gracia de Dios, como expresión de su justicia paternal.
Juan Calvino escribió:
“Dios se digna honrar nuestras obras con recompensa, no porque las obras lo merezcan, sino porque así Él ha querido obrar según su promesa.”
Institución, III.18.4
La Confesión de Fe de Westminster, en el capítulo XVI, afirma que:
“Aunque las buenas obras no pueden satisfacer la justicia de Dios... sin embargo, Dios se ha dignado, por amor a Cristo, recompensarlas.”
Esto significa que la herencia del Reino no es por mérito humano, sino una recompensa graciosa otorgada por el mismo Dios que produce las obras en nosotros Filipenses. 2:13.
Fruto, obediencia y la Ley de Dios
Aunque estamos bajo el pacto de gracia, la Ley de Dios sigue siendo la norma de vida para los creyentes. No para salvación, sino como expresión de santidad y señal de pertenencia al Reino.
Jesús no abolió la Ley, sino que la confirmó y la radicalizó Mateo 5:17. El que ama al Rey, guarda sus mandamientos Juan 14:15. Y en el juicio final, seremos juzgados por nuestras obras 2 Cor. 5:10.
La obediencia a la Ley no nos salva, pero determina nuestra utilidad, galardón y posición en el Reino.
La tipología de Israel
Israel es un ejemplo claro: todos fueron redimidos de Egipto (salvación), pero solo dos (Josué y Caleb) heredaron plenamente la Tierra Prometida (galardón). El resto “perecieron en el desierto” por incredulidad Hebreos 3-4
La redención no garantiza la herencia. La fe viva, obediente, perseverante, sí.
Para concluir. El mensaje bíblico no es dualista ni legalista. Es una teología del pacto rica y dinámica:
La salvación es gratuita, por la sangre del Cordero.
La herencia del Reino es la corona del que vence.
La Iglesia debe proclamar esta verdad con claridad: no para sembrar temor, sino para exhortar a una vida de santidad, obediencia, y esperanza eterna.
Aclaración necesaria
La salvación es por gracia, no por obras.
La obediencia no salva, pero sí da testimonio de fe viva.
La herencia del Reino es una recompensa, no un derecho automático.
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra.”
Apocalipsis 22:12
Reforma Viva | Escritura, Reino y Esperanza para esta generación
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Raíces Del Reino
Cuando la muerte llega sin aviso: el silencio que deja un justo
Serie: Sufrimiento, Providencia y Esperanza en la historia del Reino
“Preciosa es a los ojos de YHVH la muerte de sus santos.”
Salmos 116:15
Una llamada que cambia la historia
El día empezó como tantos otros. Con rutinas simples, planes trazados, tareas por hacer. Nada anunciaba lo que estaba por venir. No hubo enfermedad aparente, ni señales. Solo una llamada. De esas que parten el alma en dos.
La muerte repentina tiene esa manera brutal de irrumpir en la vida. No espera. No consulta. No deja margen para palabras finales. Solo entra… y deja un vacío.
Pero hay muertes que, aunque nos toman por sorpresa, no son accidentes. Son parte del plan eterno de Dios. Y eso, lejos de aliviar el dolor, lo redimensiona: no es una pérdida ciega, es una partida con sentido.
El hombre que no pidió aplausos
Algunos hombres caminan en silencio por esta vida, pero dejan huellas profundas. Trabajan sin quejarse, ayudan sin pedir nada a cambio, edifican familias, sostienen hogares, y son pilar para otros, aunque nunca busquen ser el centro. Hombres así no aparecen en los titulares, pero sí en la historia íntima de quienes los conocieron.
No presumen de sus fuerzas, pero tampoco ceden al cansancio. No buscan reconocimiento, pero sí la fidelidad diaria. No acumulan fama, pero siembran respeto. Y cuando parten, se siente como si el mundo se desacomodara un poco.
La Escritura los llama "justos". Y cuando parten, Dios no lo ve como un fracaso de la vida, sino como una entrada gloriosa en Su presencia
Filipenses. 1:21.
¿Por qué mueren los buenos… y por qué tan pronto?
Esta pregunta atraviesa generaciones. Desde Job hasta hoy, muchos se han preguntado por qué personas nobles, honestas, trabajadoras y buenas parten de forma súbita, sin oportunidad de despedirse.
La tradición bíblica reformada responde: porque Dios es soberano incluso en la muerte.
“Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.”
Salmos 139:16
La vida y la muerte no están al azar. Todo está ordenado en la providencia de Dios. El creyente que parte, lo hace bajo el mismo cuidado con que fue sostenido en vida. No muere antes de tiempo. Muere en el tiempo perfecto de Dios.
El legado que no muere
Quienes han perdido a alguien así un padre, un esposo, un hermano en la fe saben que el cuerpo puede dejar de estar, pero la vida de esa persona no desaparece. Permanece en lo que sembró: en el carácter de sus hijos, en la fidelidad de su ejemplo, en los rincones de la casa, en la memoria de los que le conocieron.
Y más allá de todo eso, permanece ante Dios. Porque si vivió bajo la gracia, murió en la esperanza. Y su alma no fue al vacío, sino al descanso eterno en Mesías.
“Los muertos en el Señor descansan de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”
Apocalipsis 14:13
Esperanza para quienes se quedan
La muerte repentina golpea fuerte. Pero no destruye la fe del que conoce a su Dios. En medio del duelo, la Escritura no da respuestas fáciles, pero sí da consuelo firme:
Que el Señor es justo en todo lo que hace
Salmos 145:17.
Que sus caminos son más altos que los nuestros Isaías 55:9.
Que Él enjugará toda lágrima, y no habrá más muerte ni dolor
Apocalipsis 21:4.
Y que la resurrección no es una metáfora, sino una promesa real para los que han dormido en Mesías.
Para concluir: no fue una despedida, fue una llegada
Cuando alguien muere sin aviso, los que quedamos sentimos que nos robaron algo. Pero si murió en el Señor, no fue un robo, fue una entrega. No fue una despedida, fue una llegada. No fue el fin, sino el cumplimiento.
La fe reformada sostiene que la vida no se entiende sin la muerte… y que la muerte no se teme cuando se ha vivido en Mesías.
Y así, aunque el dolor siga y la ausencia duela, también permanece la certeza:
quien partió, está en mejores manos. Y su memoria sigue predicando sin palabras.
Reforma Viva | Fe, historia y esperanza para el pueblo del pacto
6 months ago | [YT] | 2
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