¿Puedes dormir tranquilo sabiendo que hay algo acechando en los rincones de tu casa? 🕸️🚫
Hoy estrenamos el análisis/narración de "La migala", la obra maestra de Juan José Arreola. Un cuento donde el miedo no es un monstruo externo, sino una presencia que elegimos dejar entrar.
"La migala discurre libremente por la casa, pero yo sé dónde está..."
¿Es el horror a la araña o la angustia de la espera lo que nos mata? Acompáñanos en este viaje a la neurosis y el desamor.
Este domingo 26 de Enero, estrenaremos en el canal, la nostálgica y tierna historia escrita por Abraham Valdelomar: "El Vuelo de los Cóndores". El cuento esta lleno de paisajes infantiles e idílicos: la casa, el muelle, la escuela y el circo. Los personajes principales son la familia: la madre, el padre, los hermanos y la ilusión amorosa: Miss Orquídea. Narra el despertar al amor de un niño, que sensible, se enamora de una estrella del trapecio. Sintiendo intensamente la fascinación por la belleza y los laberintos de la tragedia. https://youtu.be/mhM4BcGSJts
Estrenamos en el canal de Youtube el viaje lleno de aventuras descrito por Julio Verne: "La vuelta al mundo en 80 días". Publicada por primera vez en 1873, esta novela de aventuras no solo es emocionante, sino que también está repleta de historias fascinantes sobre la valentía, la determinación y la curiosidad humana.
Estreno del Resumen: "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach. Esta fábula romantiza la vida de una gaviota que desea ser libre y surcar las playas y los cielos, con total armonía entre sus ambiciones, habilidad y coraje. https://youtu.be/Vk7N7579dAE
Mañana domingo 3 de noviembre estaremos estrenando el resumen de la novela: “FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO” de la autora Mary Shelley. Esta obra de terror gótica, explora la perversidad de la ambición humana, materializada en la creación y la ciencia amoral, por un individuo abandonado a sus propios intereses que sin ningún miramiento ni control, utiliza el poder de su voluntad para dar vida a una criatura imparable que es un engendro de sus más viles defectos.
Fue muy fácil encampanarse a la Dolores. Si hasta le relumbraron los ojos y se le descompuso la cara.
—Perdóneme que me ponga colorada, don Fulgor. No creí que don Pedro se fijara en mí.
—No duerme, pensando en usted.
—Pero si él tiene de dónde escoger. Abundan tantas muchachas bonitas en Comala. ¿Qué dirán ellas cuando lo sepan?
—Él sólo piensa en usted, Dolores. De ahi en más, en nadie.
—Me hace usted que me den escalofríos, don Fulgor. Ni siquiera me lo imaginaba.
—Es que es un hombre tan reservado. Don Lucas Páramo, que en paz descanse, le llegó a decir que usted no era digna de él. Y se calló la boca por pura obediencia. Ahora que él ya no existe, no hay ningún impedimento. Fue su primera decisión, aunque yo había tardado en cumplirla por mis muchos quehaceres. Pongamos por fecha de la boda pasado mañana. ¿Qué opina usted?
—¿No es muy pronto? No tengo nada preparado. Necesito encargar los ajuares. Le escribiré a mi hermana. O no, mejor le voy a mandar un propio pero de cualquier manera no estaré lista antes del ocho de abril. Hoy estamos a uno. Si, apenas para el ocho. Dígale que espere unos diyitas.
—Él quisiera que fuera ahora mismo. Si es por los ajuares, nosotros se los proporcionamos. La difunta madre de don Pedro espera que usted vista sus ropas. En la familia existe esa costumbre.
—Pero además hay algo para estos días. Cosas de mujeres, sabe usted. ¡Oh!, cuánta vergüenza me da decirle esto, don Fulgor. Me hace usted que se me vayan los colores. Me toca la luna ¡oh!, qué vergüenza.
—¿Y qué? El matrimonio no es asunto de si haya o no luna. Es cosa de quererse. Y, en habiendo esto, todo lo demás sale sobrando.
—Pero es que usted no me entiende, don Fulgor.
—Entiendo. La boda será pasado mañana.
El día domingo 20 de octubre estaremos estrenando el resumen de la novela: “Pedro Páramo” del autor Juan Rulfo. Esta magnífica novela, convierte la fatalidad, el terror y los fantasmas en un escenario de ultratumba, donde los personajes desatan todas sus pasiones.
¡¡¡ Hemos llegado a la meta de los 1000 subscriptores, Gracias mil !!!
Gracias a cada una de las personas que vieron los vídeos, se subscribieron al canal, pusieron me gusta o no me gusta, manifestaron su solidaridad en los comentarios y se animaron a escribir sus opiniones. Gracias por tener curiosidad, por valorar la literatura, por soñar con las historias y gracias por permitirme conectar con tanta gente.
Hace poco menos de un año empecé con este proyecto, fue un camino tortuoso por el cual tuve que hacer muchas renuncias y asumir algunos riesgos. Quería ser parte de esta comunidad de Youtube y aportar con algo que me importa como lo es la literatura y la posibilidad de aprender de experiencia ajena, de reflexiones de distintas épocas, de valores que van cambiando con el tiempo con las tendencias, pero expresado desde la clara y sincera descripción de los maravillosos escritores de cuales hacemos resumen de sus obras en esta ventanita de internet.
Tengo una camisa azul a la que saco a pasear cada vez que salgo a hacer negocio. Sale muy poco de casa, la verdad, me fue regalada cuando tenía 20 años, me la trajeron de gringolandia y me quedaba tan grande que puesta parecía que llevaba una bolsa. Con ella conseguí el trabajo en la dirección de inteligencia de la Fuerza Aérea, participé en un encuentro internacional de emprendedores sociales auspiciado por JP Morgan, organicé un festival de cine Suizo descentralizado y fui a una entrevista de trabajo en Palacio de Gobierno, entre otras muchas aventuras.
Cada año, ya han pasado 20, la camisa parece haberse achicado, ahora ya me queda con las justas, y espero que eso no afecte su capacidad de dar suerte. Hoy visitaría el Ministerio de Cultura, para hacer un trámite burocrático. Llegué cuando el sol ya agobiaba con el calor, entré a un coloso de cemento, un edificio monumental, que tiene el efecto de empequeñecer a sus visitantes.
No es necesario hacer cola en el Ministerio, ni tampoco esperar turno, de las 6 ventanillas activas solo 2 estaban ocupadas con solicitantes de varió pinto talante. Los funcionarios estatales suelen estar adormilados, muestran indiferencia y suelen ir al ritmo de su paquidermica institución. Nadie te dirigía siquiera la mirada, todos los ojos de los servidores públicos rehuían, había llegado su jefe: el ciudadano. Pensé en dirigirme al de menor rango de la sala, porque yo considero que mi rango social es el de proletario. Pero el que debía ser el más valiente, por su oficio de guardia de seguridad y el beneficio del uso de la violencia, sus 120 kilos de peso, su metro noventa de altura y la ventaja de patrulla en un lugar con aire acondicionado, resultó ser el más cobarde, cuando vio que lo miré con la misma mirada con que saco a bailar en las fiestas, sacó su teléfono y se inventó una llamada de trabajo. Me dio la espalda y rehuyó del lugar, pasando por debajo del arco detector de metal, haciendo saltar la alarma con su teléfono móvil.
Primer intento fallido de enterarme cómo funcionaba este extraño lugar. Pero ya había metido el cuerpo en la marea, la alarma había tenido su efecto y la señorita de la caja uno me llamó para atenderme. Tenía dos trámites que hacer, el primero entregar una carta y el segundo buscar asesoría para un proyecto. La señorita me ordenó, se sabía autoridad, me indicó la mesa de partes, al lado extremo del mostrador, unos 8 metros. Entregué la carta a una señora y me pegaron una pegatina codificada en el cargo. Apenas le mencioné el segundo tema, me derivó al joven que la entretenía con la conversación, me calló y ordenó a dos pájaros de un dedazo, señalando a la derecha sin mirar, como hace los pases Ronaldinho, indicándole al desprevenido funcionario, con quien acababa de compartir risas, y al confundido ciudadano que salgan inmediatamente de su presencia.
El joven Llegó a su cabina decepcionado, me miró de reojo como echándome la culpa de lo sucedido y no le faltaba razón, le había arruinado la tertulia lisonjera. Entonces empezó algo rarísimo que está pasando en las instituciones, me comenzó a dar una clase de computación. Para usar el sitio web. No me dejó explicarle lo que quería, me estaba enseñando a usar el internet para comunicarme con la institución a la que había venido a visitar, a hablar. Me disculpe con él y me puse en su posición, no quería ser impertinente, le pregunté si podría hablar con alguien sobre mi proyecto y me indicó un teléfono. Marcó un anexo y espere el timbrar, no contesto nadie, la llamada se colgó. Lo miré al joven funcionario y encorvó los hombros, como diciendo perdiste pescadito. Voy a esperar, dije, es posible que esté en el baño. Salí un momento para pasear el lugar. Edificios altos, emblemáticos, colosales, yo conozco bien el complejo, lo paseé entero cuando fue Museo de la Nación, visité a alguien en el ballet nacional y paseé sus oficinas cuando presentamos en la universidad un proyecto para la exposición de los casos de los policías mutilados en la lucha contra la subversión.
Cuando volví tomé asiento en las cómodas sillas, disfruté del aire acondicionado y noté que en la ventanilla cuatro una mujer acento andino arrastraba las erres llena de convicción y fuerza, llena de causa justa.
Cuando la mujer volvió a la obligada espera, se dirigió a mi con timidez:
- Qué frío. -me dijo.
- Es por el aire acondicionado. – Le respondí. – Los funcionarios públicos usan blusas y camisas, no pueden manchar su ropa con sudor, es vergonzoso. – La mamita de Andahuaylas se rió.
Silencio incómodo, ella no sabía calcular bien cuantas sillas debía dejar de distancia para sentarse. Yo comprendí su dilema y le extendí la mano, entendiendo que era el momento que debía devolver el balón.
- Disculpe, ¿qué es lo que quiere lograr? - Dije con genuina curiosidad
Aproveché para conversar con ella, me sorprendió su tremendo entusiasmo y creo que practicó el discurso que tenía preparado para el funcionario que le tocara en cuestión. Ella vivía en Apurímac, en un pueblito de Andahuaylas, me contó que era egresada de San Marcos, economista y que con su carrera había podido visitar varios países del mundo. Hoy tiene 63 años, es jubilada y ve con profunda preocupación y pena que los niños de hoy no lean.
- "Si la gente no lee hay corrupción, si la gente no lee es engañada, los chicos de ahora pasan tiempo mirando tonterías en el celular. En los países nórdicos se está volviendo a la educación de antes, sin el uso de artefactos o internet, nosotros estamos tan retrasados".
Yo participaba poco de la conversación, ella era quien se expresaba libremente, como desfogando su candor. Escuché con atención sus explicaciones del porqué es importante leer y como el desarrollo cognitivo de los niños se ve afectado por la poca lectura, me convenció inmediatamente. Pero todavía no me quedaba claro qué quería la señora.
-"Estoy en Lima por un chequeo médico, aprovechando mi estadía en esta ciudad de locos, he venido al ministerio. Ustedes viven en una ciudad de locos, yo en mi pueblito tomo autos y me voy cómoda y sentada, nadie roba, nadie pide. - Yo asentía con la cabeza fascinado - Pues leí que el Ministerio de Cultura dona libros y estantes para bibliotecas públicas." - Sus ojos le brillaban de emoción mientras describía su objetivo. - "Ahora que tengo tiempo, quiero dedicarme a empezar una biblioteca en un espacio en mi casa. Quiero que los niños lean. Cuando era niña nosotros recogíamos frutas del campo, jugábamos al lado de la acequia y alquilábamos en la plaza del pueblo las historietas de aventura que devorábamos con los amigos. Felices en el jardín de la plaza nos pasamos la tarde de los domingos leyendo. Hoy los chicos ya no salen de sus casas, no trabajan en el campo, ni juegan en la acequia, quiero crear un espacio donde ellos puedan desarrollarse".
En ese momento nos interrumpieron, llegó la funcionaria que atendería a la señora. Una señorita de unos 28 años de edad. Sonriente.
Había llegado mi funcionario, adormilado. En modo avión. Nos presentamos y empecé yo a explicar el proyecto sin parar durante 5 minutos, el funcionario tenía mi edad, interrumpía de tanto en tanto, para hacer precisiones y para aclarar procesos del procedimiento vía web. Le enseñé un video por el celular que en dos minutos presentaba imágenes del proyecto. Al terminar el video le dije que había terminado mi turno y que ahora me tocaba escucharlo. Entonces él ya había despertado, me explicó con paciencia, me recomendó lo que era importante y cómo se evalúa el impacto social, a lo cual le pregunté qué indicadores se medían. Tuvimos una agradable charla por quince minutos más y nos despedimos con un apretón de mano.
Coincidentemente la señora había terminado, se le notaba más relajada, había descargado su sentir, sus ojitos todavía guardaban ilusión. Intercambiamos números y el destino dirá si nos volvemos a encontrar.
Fue sinceramente asqueroso, un manchurrón negro en la oscuridad de la noche. Sorprendido, atorado, con las vías tracto respiratorias obstruidas. Con su inefable espanto silente, de despertarte a media noche. Mareado, con la cabeza dándome vueltas, con el ardor del reflujo ya en la lengua, incapaz de expectorar todos mis demonios por miedo de manchar la almohada.
Hace unas horas me reuní con un amigo, Camarón Fernández, un tipo más bueno que un abrazo, pero al que hay que ponerle el trago. Esperábamos en la terraza de su casa a un amigo más que completaría el trío de cuarentones solterones. Es la moda de estos tiempos, llegar soltero a viejo. Pues se me pasó la locura de la adolescencia y sus desvaríos en el despertar del amor y ahora estoy esperando la demencia senil para enamorarme perdidamente.
Le grabamos un mensaje de voz a Teófilo López:
- Oe huevón ya vas a llegar? Termina ya de ponerte las pestañas postizas.
- Mira compadrito, -respondió ipso facto, con la indignación de su distinguido talante.- Tú y la loca que está a tu lado se pueden ir inmediatamente a la mismísima mierda. Tengo que hacer unas cosas y ya llegaré cuando me de la regalada gana, ósea en 20 minutos.
- Te esperamos con ansias Negro.
Había tiempo para prepararme un sanguchito y cuando le dije esto a Camarón Fernández me corrigió diciéndome que mejor sean dos. Caminé a casa que se encuentra frente a la suya y abrí el refrigerador, había un pedazo de carne roja el cual fileteé en tiras muy delgadas, salpimenté y freí en aceite hirviendo, antes de acabar coroné con queso, tosté dos panes y en la base unté con mayonesa y mermelada de ají amarillo que había quedado del almuerzo. Envolví en papel toalla y salí en menos de 5 minutos con mi obra culinaria para compartir con Fernández.
Me sentí morir, los músculos abdominales me apretaban la bolsa estomacal. Mi tráquea hinchada, mi mente dispersa, en el frenesí del susto. Mejor no luchar, la muerte vence siempre, porque te ataca con tus propias fuerzas. Entonces me relajé, no abrí la boca y cerré los ojos. La vida había sido buena conmigo, jugué, corrí, nadé, tuve amigos, una familia cariñosa, veranos en la playa e inviernos en la montaña. Vi cuatro maravillas del mundo y conocí gente fantástica. No tuve una carrera profesional, pero en cambio aprendí a vivir del aire. Me voy a ir en paz. Todo eso pensé en un instante y me acordé de la vergüenza y el mal gusto de encontrarme muerto entre vómitos, que cuadro tan lamentable. Inmediatamente volví a la vida y cogí una taza de café de la mesa noche. Allí voté lo suficiente para vaciar la boca, luego el reflujo continuó con una arcada típica de una falta de un jugador desleal en una cancha de fútbol.
Cuando llegó Teófilo los sanguchitos se habían volatilizado, estaban en la panza dando vueltas y planeando su huida. Mientras, nos dirigimos donde nuestra bodeguera de confianza que vende alcohol ilegal en su tiendita. Sus paisanos le mandan en tinajas un pisco de chacra moqueguana. De Moquegua son los mejores Piscos, decía mi padre, y yo lo pude comprobar de la manera más escatológica posible. Moquegua es un valle donde se producen las aceitunas más grandes y sabrosas del Perú, se cultiva también vid desde tiempos virreinales, pues los monjes abastecían al sur de la colonia con vinos de misa hechos en estas tierras. El día que llegué a Moquegua lo primero que hice fue ir a almorzar en un restaurante turístico junto al río, eran las cuatro de la tarde y pregunté si tenían algún plato típico, me sirvieron un cuy al ajillo y me agasajaron con pisco sauer de cortesía. Devoré al roedor de mala gana y me tomé la bebida espirituosa. Las dos cosas tenían un sabor raro y cuando me disponía a pagar la cuenta unos calores tectónicos emergieron de mis tripas, me maree, me puse de veinte colores distintos y me urgió ir al baño, en ese momento me dio a la misma vez una diarrea y vómitos, como si el destino apretujara mi cuerpo. Cuando salí del baño había convertido la mitad de mi peso en desperdicio. Le pedí al mozo que llame a los bomberos, pero el idiota no sabía el número, entonces le pedí a la policía quienes me llevaron al hospital. Me hospitalizaron en emergencia por cuatro horas, con un suero bendito que debe ser hecho con pichi de ángel. Al día siguiente, un lunes, más muerto que vivo recorrí las vendimias de Piscos y probé unos cuantos acholados, Italia y quebranta, también me invitaron Coñac añejado en barricas de roble.
Bebimos la botella cristalina de pisco puro, en vasitos de shots, conversando del nuevo fichaje de Alianza Lima, el nuevo billete de doscientos soles, en el cual Santa Rosita sería remplazada por Tilsa Tsuchiya.
- ¿Quién conoce a esa china japonesa? – Comentó mi moreno amigo, con su fino conocimiento en diferenciar etnias raciales y conocer todas las ramas.
- A mí me da lo mismo, nunca veo uno de esos billetes. - dijo Camarón Fernández.
- Da lo mismo. – dije. – No es ningún honor tener tu cara en un billete, se lo pasan de mano en mano, es salpicado de distintas sustancias, tanto mucosas, como polvos para aspirar, también se manchan de sangre. Es mejor ser estampita que billete.
Terminamos la botella, como unos caballeros. Antes de las 11, nos despedimos de la agradable noche de verano. Pero, a mí el Pisco se me había subido, estaba picado, con ganas de más. Y cometí el error de ir a comprar una chata de ron Cartavio, con su Pepsi, para cerrar la noche en la soledad de mi hogar, frente a mi computador donde escribo mis pajas mentales. No pude tomar ni dos vasos, me cayó pésimo, como si el aristocrático pisco, expulsara celoso al vulgar ron mezclado.
Aspiré profundo, por la nariz y junté la fuerza para levantarme de mi cama, con la mala fortuna de que sólo despertó mi lado izquierdo. Me quedé tambaleante, con la habitación dándome vueltas, había empezado el infierno de Dante. Caminé como soldado herido con gas mostaza, cuando llegué al baño estaba ocupado y fui sentenciado a una espera infinita o votar mis entrañas sobre el parqué. En eso despertó la otra mitad de mi cuerpo y sin poder aguantar más volé por las escales las cuales superé con dos saltos para llegar a la planta baja. El baño a la izquierda, la cocina a la derecha. Escogí el lavatorio de acero inoxidable de la cocina, pues me daba asco meter mi cara en el inodoro. Abrí la boca.
Todos llevamos un demonio dentro. Bueno seamos sinceros, unos cuantos. Son esas voces que se expresan con entusiasta pesimismo. Las que hacen que te levantes media hora tarde para ir al trabajo, las que provocan traiciones a amigos, pareja o familiares, los demonios nos seducen frente a nuestros más persuasivos vicios, deforman nuestro carácter y también la figura. Pues no les miento que anoche salieron de mí, como un exorcismo con agua Bendita abandonaron mi cuerpo en tropel, en una marea terrible, una catarata de líquidos, carne mal masticada y elásticos trozos de queso. Abandonaron mi cuerpo con una violencia inusitada e injusta, en una violación inversa de adentro para afuera. La mancha era horrible, el resultado merecía irse y limpiarse y así lo hice, pero sin prender la luz, para no ver la envergadura del espanto.
Hoy me he levantado bien, feliz, hace más de tres años que no vomitaba y desaté de una sola vez todos mis infiernos. Porque no hay nada mejor que expulsar la boñiga.
Te lo cuento
¿Puedes dormir tranquilo sabiendo que hay algo acechando en los rincones de tu casa? 🕸️🚫
Hoy estrenamos el análisis/narración de "La migala", la obra maestra de Juan José Arreola. Un cuento donde el miedo no es un monstruo externo, sino una presencia que elegimos dejar entrar.
"La migala discurre libremente por la casa, pero yo sé dónde está..."
¿Es el horror a la araña o la angustia de la espera lo que nos mata? Acompáñanos en este viaje a la neurosis y el desamor.
Estreno: Domingo 4pm.
https://youtu.be/MV98W3AaYBI
1 week ago | [YT] | 0
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Te lo cuento
Este domingo 26 de Enero, estrenaremos en el canal, la nostálgica y tierna historia escrita por Abraham Valdelomar: "El Vuelo de los Cóndores". El cuento esta lleno de paisajes infantiles e idílicos: la casa, el muelle, la escuela y el circo. Los personajes principales son la familia: la madre, el padre, los hermanos y la ilusión amorosa: Miss Orquídea. Narra el despertar al amor de un niño, que sensible, se enamora de una estrella del trapecio. Sintiendo intensamente la fascinación por la belleza y los laberintos de la tragedia. https://youtu.be/mhM4BcGSJts
1 year ago (edited) | [YT] | 3
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Te lo cuento
Estrenamos en el canal de Youtube el viaje lleno de aventuras descrito por Julio Verne: "La vuelta al mundo en 80 días". Publicada por primera vez en 1873, esta novela de aventuras no solo es emocionante, sino que también está repleta de historias fascinantes sobre la valentía, la determinación y la curiosidad humana.
1 year ago | [YT] | 2
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Te lo cuento
Estreno del Resumen: "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach. Esta fábula romantiza la vida de una gaviota que desea ser libre y surcar las playas y los cielos, con total armonía entre sus ambiciones, habilidad y coraje. https://youtu.be/Vk7N7579dAE
1 year ago (edited) | [YT] | 5
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Te lo cuento
Mañana domingo 3 de noviembre estaremos estrenando el resumen de la novela: “FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO” de la autora Mary Shelley. Esta obra de terror gótica, explora la perversidad de la ambición humana, materializada en la creación y la ciencia amoral, por un individuo abandonado a sus propios intereses que sin ningún miramiento ni control, utiliza el poder de su voluntad para dar vida a una criatura imparable que es un engendro de sus más viles defectos.
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1 year ago | [YT] | 3
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Te lo cuento
Pedro Páramo
Resumen en nuestro canal de youtube: https://youtu.be/Zdisvn7pjVM
Fue muy fácil encampanarse a la Dolores. Si hasta le relumbraron los ojos y se le descompuso la cara.
—Perdóneme que me ponga colorada, don Fulgor. No creí que don Pedro se fijara en mí.
—No duerme, pensando en usted.
—Pero si él tiene de dónde escoger. Abundan tantas muchachas bonitas en Comala. ¿Qué dirán ellas cuando lo sepan?
—Él sólo piensa en usted, Dolores. De ahi en más, en nadie.
—Me hace usted que me den escalofríos, don Fulgor. Ni siquiera me lo imaginaba.
—Es que es un hombre tan reservado. Don Lucas Páramo, que en paz descanse, le llegó a decir que usted no era digna de él. Y se calló la boca por pura obediencia. Ahora que él ya no existe, no hay ningún impedimento. Fue su primera decisión, aunque yo había tardado en cumplirla por mis muchos quehaceres. Pongamos por fecha de la boda pasado mañana. ¿Qué opina usted?
—¿No es muy pronto? No tengo nada preparado. Necesito encargar los ajuares. Le escribiré a mi hermana. O no, mejor le voy a mandar un propio pero de cualquier manera no estaré lista antes del ocho de abril. Hoy estamos a uno. Si, apenas para el ocho. Dígale que espere unos diyitas.
—Él quisiera que fuera ahora mismo. Si es por los ajuares, nosotros se los proporcionamos. La difunta madre de don Pedro espera que usted vista sus ropas. En la familia existe esa costumbre.
—Pero además hay algo para estos días. Cosas de mujeres, sabe usted. ¡Oh!, cuánta vergüenza me da decirle esto, don Fulgor. Me hace usted que se me vayan los colores. Me toca la luna ¡oh!, qué vergüenza.
—¿Y qué? El matrimonio no es asunto de si haya o no luna. Es cosa de quererse. Y, en habiendo esto, todo lo demás sale sobrando.
—Pero es que usted no me entiende, don Fulgor.
—Entiendo. La boda será pasado mañana.
1 year ago | [YT] | 5
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Te lo cuento
El día domingo 20 de octubre estaremos estrenando el resumen de la novela: “Pedro Páramo” del autor Juan Rulfo. Esta magnífica novela, convierte la fatalidad, el terror y los fantasmas en un escenario de ultratumba, donde los personajes desatan todas sus pasiones.
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1 year ago | [YT] | 4
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Gracias a cada una de las personas que vieron los vídeos, se subscribieron al canal, pusieron me gusta o no me gusta, manifestaron su solidaridad en los comentarios y se animaron a escribir sus opiniones. Gracias por tener curiosidad, por valorar la literatura, por soñar con las historias y gracias por permitirme conectar con tanta gente.
Hace poco menos de un año empecé con este proyecto, fue un camino tortuoso por el cual tuve que hacer muchas renuncias y asumir algunos riesgos. Quería ser parte de esta comunidad de Youtube y aportar con algo que me importa como lo es la literatura y la posibilidad de aprender de experiencia ajena, de reflexiones de distintas épocas, de valores que van cambiando con el tiempo con las tendencias, pero expresado desde la clara y sincera descripción de los maravillosos escritores de cuales hacemos resumen de sus obras en esta ventanita de internet.
¡ Gracias mil !
2 years ago | [YT] | 6
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Te lo cuento
Camisas y bibliotecas
Tengo una camisa azul a la que saco a pasear cada vez que salgo a hacer negocio. Sale muy poco de casa, la verdad, me fue regalada cuando tenía 20 años, me la trajeron de gringolandia y me quedaba tan grande que puesta parecía que llevaba una bolsa. Con ella conseguí el trabajo en la dirección de inteligencia de la Fuerza Aérea, participé en un encuentro internacional de emprendedores sociales auspiciado por JP Morgan, organicé un festival de cine Suizo descentralizado y fui a una entrevista de trabajo en Palacio de Gobierno, entre otras muchas aventuras.
Cada año, ya han pasado 20, la camisa parece haberse achicado, ahora ya me queda con las justas, y espero que eso no afecte su capacidad de dar suerte. Hoy visitaría el Ministerio de Cultura, para hacer un trámite burocrático. Llegué cuando el sol ya agobiaba con el calor, entré a un coloso de cemento, un edificio monumental, que tiene el efecto de empequeñecer a sus visitantes.
No es necesario hacer cola en el Ministerio, ni tampoco esperar turno, de las 6 ventanillas activas solo 2 estaban ocupadas con solicitantes de varió pinto talante. Los funcionarios estatales suelen estar adormilados, muestran indiferencia y suelen ir al ritmo de su paquidermica institución. Nadie te dirigía siquiera la mirada, todos los ojos de los servidores públicos rehuían, había llegado su jefe: el ciudadano. Pensé en dirigirme al de menor rango de la sala, porque yo considero que mi rango social es el de proletario. Pero el que debía ser el más valiente, por su oficio de guardia de seguridad y el beneficio del uso de la violencia, sus 120 kilos de peso, su metro noventa de altura y la ventaja de patrulla en un lugar con aire acondicionado, resultó ser el más cobarde, cuando vio que lo miré con la misma mirada con que saco a bailar en las fiestas, sacó su teléfono y se inventó una llamada de trabajo. Me dio la espalda y rehuyó del lugar, pasando por debajo del arco detector de metal, haciendo saltar la alarma con su teléfono móvil.
Primer intento fallido de enterarme cómo funcionaba este extraño lugar. Pero ya había metido el cuerpo en la marea, la alarma había tenido su efecto y la señorita de la caja uno me llamó para atenderme. Tenía dos trámites que hacer, el primero entregar una carta y el segundo buscar asesoría para un proyecto. La señorita me ordenó, se sabía autoridad, me indicó la mesa de partes, al lado extremo del mostrador, unos 8 metros. Entregué la carta a una señora y me pegaron una pegatina codificada en el cargo. Apenas le mencioné el segundo tema, me derivó al joven que la entretenía con la conversación, me calló y ordenó a dos pájaros de un dedazo, señalando a la derecha sin mirar, como hace los pases Ronaldinho, indicándole al desprevenido funcionario, con quien acababa de compartir risas, y al confundido ciudadano que salgan inmediatamente de su presencia.
El joven Llegó a su cabina decepcionado, me miró de reojo como echándome la culpa de lo sucedido y no le faltaba razón, le había arruinado la tertulia lisonjera. Entonces empezó algo rarísimo que está pasando en las instituciones, me comenzó a dar una clase de computación. Para usar el sitio web. No me dejó explicarle lo que quería, me estaba enseñando a usar el internet para comunicarme con la institución a la que había venido a visitar, a hablar. Me disculpe con él y me puse en su posición, no quería ser impertinente, le pregunté si podría hablar con alguien sobre mi proyecto y me indicó un teléfono. Marcó un anexo y espere el timbrar, no contesto nadie, la llamada se colgó. Lo miré al joven funcionario y encorvó los hombros, como diciendo perdiste pescadito. Voy a esperar, dije, es posible que esté en el baño. Salí un momento para pasear el lugar. Edificios altos, emblemáticos, colosales, yo conozco bien el complejo, lo paseé entero cuando fue Museo de la Nación, visité a alguien en el ballet nacional y paseé sus oficinas cuando presentamos en la universidad un proyecto para la exposición de los casos de los policías mutilados en la lucha contra la subversión.
Cuando volví tomé asiento en las cómodas sillas, disfruté del aire acondicionado y noté que en la ventanilla cuatro una mujer acento andino arrastraba las erres llena de convicción y fuerza, llena de causa justa.
Cuando la mujer volvió a la obligada espera, se dirigió a mi con timidez:
- Qué frío. -me dijo.
- Es por el aire acondicionado. – Le respondí. – Los funcionarios públicos usan blusas y camisas, no pueden manchar su ropa con sudor, es vergonzoso. – La mamita de Andahuaylas se rió.
Silencio incómodo, ella no sabía calcular bien cuantas sillas debía dejar de distancia para sentarse. Yo comprendí su dilema y le extendí la mano, entendiendo que era el momento que debía devolver el balón.
- Disculpe, ¿qué es lo que quiere lograr? - Dije con genuina curiosidad
Aproveché para conversar con ella, me sorprendió su tremendo entusiasmo y creo que practicó el discurso que tenía preparado para el funcionario que le tocara en cuestión. Ella vivía en Apurímac, en un pueblito de Andahuaylas, me contó que era egresada de San Marcos, economista y que con su carrera había podido visitar varios países del mundo. Hoy tiene 63 años, es jubilada y ve con profunda preocupación y pena que los niños de hoy no lean.
- "Si la gente no lee hay corrupción, si la gente no lee es engañada, los chicos de ahora pasan tiempo mirando tonterías en el celular. En los países nórdicos se está volviendo a la educación de antes, sin el uso de artefactos o internet, nosotros estamos tan retrasados".
Yo participaba poco de la conversación, ella era quien se expresaba libremente, como desfogando su candor. Escuché con atención sus explicaciones del porqué es importante leer y como el desarrollo cognitivo de los niños se ve afectado por la poca lectura, me convenció inmediatamente. Pero todavía no me quedaba claro qué quería la señora.
-"Estoy en Lima por un chequeo médico, aprovechando mi estadía en esta ciudad de locos, he venido al ministerio. Ustedes viven en una ciudad de locos, yo en mi pueblito tomo autos y me voy cómoda y sentada, nadie roba, nadie pide. - Yo asentía con la cabeza fascinado - Pues leí que el Ministerio de Cultura dona libros y estantes para bibliotecas públicas." - Sus ojos le brillaban de emoción mientras describía su objetivo. - "Ahora que tengo tiempo, quiero dedicarme a empezar una biblioteca en un espacio en mi casa. Quiero que los niños lean. Cuando era niña nosotros recogíamos frutas del campo, jugábamos al lado de la acequia y alquilábamos en la plaza del pueblo las historietas de aventura que devorábamos con los amigos. Felices en el jardín de la plaza nos pasamos la tarde de los domingos leyendo. Hoy los chicos ya no salen de sus casas, no trabajan en el campo, ni juegan en la acequia, quiero crear un espacio donde ellos puedan desarrollarse".
En ese momento nos interrumpieron, llegó la funcionaria que atendería a la señora. Una señorita de unos 28 años de edad. Sonriente.
Había llegado mi funcionario, adormilado. En modo avión. Nos presentamos y empecé yo a explicar el proyecto sin parar durante 5 minutos, el funcionario tenía mi edad, interrumpía de tanto en tanto, para hacer precisiones y para aclarar procesos del procedimiento vía web. Le enseñé un video por el celular que en dos minutos presentaba imágenes del proyecto. Al terminar el video le dije que había terminado mi turno y que ahora me tocaba escucharlo. Entonces él ya había despertado, me explicó con paciencia, me recomendó lo que era importante y cómo se evalúa el impacto social, a lo cual le pregunté qué indicadores se medían. Tuvimos una agradable charla por quince minutos más y nos despedimos con un apretón de mano.
Coincidentemente la señora había terminado, se le notaba más relajada, había descargado su sentir, sus ojitos todavía guardaban ilusión. Intercambiamos números y el destino dirá si nos volvemos a encontrar.
2 years ago | [YT] | 1
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Te lo cuento
¡Vomité!
Fue sinceramente asqueroso, un manchurrón negro en la oscuridad de la noche. Sorprendido, atorado, con las vías tracto respiratorias obstruidas. Con su inefable espanto silente, de despertarte a media noche. Mareado, con la cabeza dándome vueltas, con el ardor del reflujo ya en la lengua, incapaz de expectorar todos mis demonios por miedo de manchar la almohada.
Hace unas horas me reuní con un amigo, Camarón Fernández, un tipo más bueno que un abrazo, pero al que hay que ponerle el trago. Esperábamos en la terraza de su casa a un amigo más que completaría el trío de cuarentones solterones. Es la moda de estos tiempos, llegar soltero a viejo. Pues se me pasó la locura de la adolescencia y sus desvaríos en el despertar del amor y ahora estoy esperando la demencia senil para enamorarme perdidamente.
Le grabamos un mensaje de voz a Teófilo López:
- Oe huevón ya vas a llegar? Termina ya de ponerte las pestañas postizas.
- Mira compadrito, -respondió ipso facto, con la indignación de su distinguido talante.- Tú y la loca que está a tu lado se pueden ir inmediatamente a la mismísima mierda. Tengo que hacer unas cosas y ya llegaré cuando me de la regalada gana, ósea en 20 minutos.
- Te esperamos con ansias Negro.
Había tiempo para prepararme un sanguchito y cuando le dije esto a Camarón Fernández me corrigió diciéndome que mejor sean dos. Caminé a casa que se encuentra frente a la suya y abrí el refrigerador, había un pedazo de carne roja el cual fileteé en tiras muy delgadas, salpimenté y freí en aceite hirviendo, antes de acabar coroné con queso, tosté dos panes y en la base unté con mayonesa y mermelada de ají amarillo que había quedado del almuerzo. Envolví en papel toalla y salí en menos de 5 minutos con mi obra culinaria para compartir con Fernández.
Me sentí morir, los músculos abdominales me apretaban la bolsa estomacal. Mi tráquea hinchada, mi mente dispersa, en el frenesí del susto. Mejor no luchar, la muerte vence siempre, porque te ataca con tus propias fuerzas. Entonces me relajé, no abrí la boca y cerré los ojos. La vida había sido buena conmigo, jugué, corrí, nadé, tuve amigos, una familia cariñosa, veranos en la playa e inviernos en la montaña. Vi cuatro maravillas del mundo y conocí gente fantástica. No tuve una carrera profesional, pero en cambio aprendí a vivir del aire. Me voy a ir en paz. Todo eso pensé en un instante y me acordé de la vergüenza y el mal gusto de encontrarme muerto entre vómitos, que cuadro tan lamentable. Inmediatamente volví a la vida y cogí una taza de café de la mesa noche. Allí voté lo suficiente para vaciar la boca, luego el reflujo continuó con una arcada típica de una falta de un jugador desleal en una cancha de fútbol.
Cuando llegó Teófilo los sanguchitos se habían volatilizado, estaban en la panza dando vueltas y planeando su huida. Mientras, nos dirigimos donde nuestra bodeguera de confianza que vende alcohol ilegal en su tiendita. Sus paisanos le mandan en tinajas un pisco de chacra moqueguana. De Moquegua son los mejores Piscos, decía mi padre, y yo lo pude comprobar de la manera más escatológica posible. Moquegua es un valle donde se producen las aceitunas más grandes y sabrosas del Perú, se cultiva también vid desde tiempos virreinales, pues los monjes abastecían al sur de la colonia con vinos de misa hechos en estas tierras. El día que llegué a Moquegua lo primero que hice fue ir a almorzar en un restaurante turístico junto al río, eran las cuatro de la tarde y pregunté si tenían algún plato típico, me sirvieron un cuy al ajillo y me agasajaron con pisco sauer de cortesía. Devoré al roedor de mala gana y me tomé la bebida espirituosa. Las dos cosas tenían un sabor raro y cuando me disponía a pagar la cuenta unos calores tectónicos emergieron de mis tripas, me maree, me puse de veinte colores distintos y me urgió ir al baño, en ese momento me dio a la misma vez una diarrea y vómitos, como si el destino apretujara mi cuerpo. Cuando salí del baño había convertido la mitad de mi peso en desperdicio. Le pedí al mozo que llame a los bomberos, pero el idiota no sabía el número, entonces le pedí a la policía quienes me llevaron al hospital. Me hospitalizaron en emergencia por cuatro horas, con un suero bendito que debe ser hecho con pichi de ángel. Al día siguiente, un lunes, más muerto que vivo recorrí las vendimias de Piscos y probé unos cuantos acholados, Italia y quebranta, también me invitaron Coñac añejado en barricas de roble.
Bebimos la botella cristalina de pisco puro, en vasitos de shots, conversando del nuevo fichaje de Alianza Lima, el nuevo billete de doscientos soles, en el cual Santa Rosita sería remplazada por Tilsa Tsuchiya.
- ¿Quién conoce a esa china japonesa? – Comentó mi moreno amigo, con su fino conocimiento en diferenciar etnias raciales y conocer todas las ramas.
- A mí me da lo mismo, nunca veo uno de esos billetes. - dijo Camarón Fernández.
- Da lo mismo. – dije. – No es ningún honor tener tu cara en un billete, se lo pasan de mano en mano, es salpicado de distintas sustancias, tanto mucosas, como polvos para aspirar, también se manchan de sangre. Es mejor ser estampita que billete.
Terminamos la botella, como unos caballeros. Antes de las 11, nos despedimos de la agradable noche de verano. Pero, a mí el Pisco se me había subido, estaba picado, con ganas de más. Y cometí el error de ir a comprar una chata de ron Cartavio, con su Pepsi, para cerrar la noche en la soledad de mi hogar, frente a mi computador donde escribo mis pajas mentales. No pude tomar ni dos vasos, me cayó pésimo, como si el aristocrático pisco, expulsara celoso al vulgar ron mezclado.
Aspiré profundo, por la nariz y junté la fuerza para levantarme de mi cama, con la mala fortuna de que sólo despertó mi lado izquierdo. Me quedé tambaleante, con la habitación dándome vueltas, había empezado el infierno de Dante. Caminé como soldado herido con gas mostaza, cuando llegué al baño estaba ocupado y fui sentenciado a una espera infinita o votar mis entrañas sobre el parqué. En eso despertó la otra mitad de mi cuerpo y sin poder aguantar más volé por las escales las cuales superé con dos saltos para llegar a la planta baja. El baño a la izquierda, la cocina a la derecha. Escogí el lavatorio de acero inoxidable de la cocina, pues me daba asco meter mi cara en el inodoro. Abrí la boca.
Todos llevamos un demonio dentro. Bueno seamos sinceros, unos cuantos. Son esas voces que se expresan con entusiasta pesimismo. Las que hacen que te levantes media hora tarde para ir al trabajo, las que provocan traiciones a amigos, pareja o familiares, los demonios nos seducen frente a nuestros más persuasivos vicios, deforman nuestro carácter y también la figura. Pues no les miento que anoche salieron de mí, como un exorcismo con agua Bendita abandonaron mi cuerpo en tropel, en una marea terrible, una catarata de líquidos, carne mal masticada y elásticos trozos de queso. Abandonaron mi cuerpo con una violencia inusitada e injusta, en una violación inversa de adentro para afuera. La mancha era horrible, el resultado merecía irse y limpiarse y así lo hice, pero sin prender la luz, para no ver la envergadura del espanto.
Hoy me he levantado bien, feliz, hace más de tres años que no vomitaba y desaté de una sola vez todos mis infiernos. Porque no hay nada mejor que expulsar la boñiga.
JAP
2 years ago | [YT] | 3
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