La idea de que ciertas afirmaciones son absolutamente correctas y otras falsas nunca ha sido tan impopular. La pregunta cínica de Poncio Pilatos: “¿Y qué es la verdad?” (Juan 18:38) parece ser el lema de nuestra era. La mayoría de la gente dice: “Tú tienes tus creencias y yo las mías. Tú tienes tu verdad y yo la mía. No nos molestemos y ambos estaremos felices.” Es irónico que en estos días, cuando la verdad absoluta es casi universalmente negada, las personas aún clamen por ella. Sin embargo, porque creen que la verdad es inalcanzable, sufren a causa del descontento, vacío, e intranquilidad en sus vidas, deseando un lugar firme donde permanecer en pie frente al caos. Llegamos a estar confundidos y perplejos al ser bombardeados por amigos, instituciones y organizaciones con mensajes que confunden, enfurecen, y atemorizan. Vivimos en un tiempo de incertidumbre e inseguridad sobre muchas cosas. Muchos carecemos de dirección como si viajáramos por esta vida sin una brújula o estrella que nos guíe. Nos volvemos más cínicos y cautelosos ante aquellos que proclaman tener la “verdad”. Sin embargo Dios no es cínico. Él no es un jugador de ajedrez cósmico. Dios ha hecho todo lo necesario para remover cualquier incertidumbre que pudiéramos tener concerniente a nuestra relación con él, nuestra salvación, y todas las cosas espirituales. Dios envió a su Hijo, la verdad hecha carne, para traernos la verdad (Juan 14:6). Lo que nos dicen las Escrituras acerca de Jesucristo y lo que él nos dice acerca de sí mismo es verdad (Juan 17:17).
Podemos depender de esto. Podemos afirmar nuestra vida y almas en esto. Jesús dice: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32).
En el Vigésimo Aniversario de mi ordenación sacerdotal, todavía, ¡Creo Señor y Confieso! Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Verdadero Dios de Dios Verdadero, engendrado, no creado, consubstancial con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas. Quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos, y se encarnó del Espíritu Santo y María la Virgen, y se hizo hombre. Y fue crucificado también por nosotros bajo Poncio Pilatos, y padeció y fue sepultado. Y al tercer día resucitó, según las Escrituras. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos. Y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor, Dador de vida, que del Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, que habló por los profetas. Y en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos, y la vida del siglo venidero. Amén.
¡Esta es la fe verdadera! ¡Esta es la fe cristiana ortodoxa!
Me sentí incómodo con mi “débil” expresión de cuidado espiritual hacia esta familia. Aunque hay muchas veces en las que me siento capacitado para el cuidado espiritual , aún hay momentos en los que me siento débil ante el escándalo y el sufrimiento .
Sin embargo, hoy ya no me siento tan incómodo con mi debilidad como antes. Descubrí que la cruz me ha ayudado a enfocarla mejor.
Es de humanos querer evadir el sentimiento de debilidad y de estar fuera de control, aunque siempre hay momentos de humillación en los cuales tales sentimientos son apropiados. Ellos nos recuerdan que, aunque seamos débiles, Dios no lo es.
Nuestra fortaleza está en la confesión del Credo de que Dios se hizo hombre para sufrir y morir por los pecadores. Nuestra confianza se basa en la doctrina, porque la doctrina no es alguna teoría de concepción humana sino la verdad de que Dios está por nosotros de muchísimas maneras. Ciertamente, el viejo y maligno adversario podrá arremeter contra nuestra conciencia, revolver la hez de pecados confesados y perdonados; podrá perseguirnos con los fantasmas de recuerdos angustiosos y espectros de nuestra propia hechura. Aprovechándose de nuestra debilidad, Satanás se reirá de nosotros, nos insultará y provocará, pero a fin de cuentas no podrá dañarnos porque tenemos a otro por Señor. Tenemos un Salvador que se nutre de los pechos de la Bendita Virgen María y pende de una cruz herido y sangrante. Él se interesa por nosotros aun cuando está a la vista que nosotros ya no contamos con el vigor suficiente para aferrarnos a él.
La fe podrá ser débil e inestable, ¡pero Cristo es fuerte y confiable!
Cuando miramos a Jesús, vemos a un niño y sabemos que él no viene a atemorizarnos sino para conducirnos a sí mismo en amor. Cuando miramos a Jesús, vemos su tentación en el desierto nos damos cuenta de que no vino para intimidarnos con amenazas de castigo por los pecados y fallas. Él entiende nuestras tentaciones porque las ha experimentado y viene para amarnos y consolarnos. Cuando miramos a Jesús, lo vemos en el jardín del Getsemaní en tal angustia que sudó gotas de sangre. Lo vemos azotado y coronado de espinas, sufriendo gran dolor en la cruz y finalmente muriendo. Por último, vemos a Jesús cargando la culpa y el pecado del mundo entero en esta cruz y sabemos que él entiende nuestra vergüenza.
Pero Cristo ha removido nuestra vergüenza y culpa. Ha conquistado la muerte por nosotros
"Cuando fuimos bautizados, el cielo fue abierto para nosotros por cuanto hemos sido bautizados en la muerte de Jesús. La Biblia nos cuenta que en su muerte Jesús derrotó al diablo. Cuando nosotros fuimos bautizados, derrotamos al diablo por cuanto hemos sido bautizados en la muerte de Jesús. Y esto no es todo. San Pablo también nos dice en estos pasajes que nosotros vamos a resucitar por causa del Bautismo."
Durante los últimos días de su vida terrenal, Jesucristo se encontró solo frente a quienes lo odiaban, soportando sufrimientos y la muerte. Bebió hasta la última gota del cáliz de sufrimiento que le habían preparado y experimentó lo más terrible que una persona puede sentir: una profunda soledad y la sensación de ser abandonado por Dios. Estuvo solo en Getsemaní, pues sus discípulos dormían profundamente. Estuvo solo en la corte de los sumos sacerdotes, solo durante su interrogatorio por Herodes, solo en el tribunal de Pilato, pues sus discípulos habían huido. Estuvo solo cuando fue al Gólgota, y un transeúnte, y no su discípulo amado, lo ayudó a cargar la cruz. Estuvo solo en la cruz y murió solo, abandonado por todos. En la cruz, Jesús clamó a su Padre: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46). En este clamor se encapsulaba el dolor de toda la humanidad y de cada persona, el dolor de todo aquel que se siente solo y abandonado por Dios.
Es doloroso ser abandonado por los amigos y seres queridos, pero hay algo aún más horrible: cuando parece que Dios te ha abandonado, cuando se ha levantado un muro infranqueable entre tú y Dios y Él ni te oye, ni te ve, ni se fija en ti. Si sufres de soledad, recuerda lo solo que se sintió el Salvador durante los últimos días de su vida. Si tus seres queridos o aquellos a tu cargo se han alejado de ti, si has sido calumniado inmerecidamente, si te llaman hereje y destructor de tradiciones, si dan falso testimonio contra ti y dicen que mereces morir, recuerda que el Señor mismo sufrió todo esto.
Si te condenan y blasfeman, te golpean en la cara y te escupen, te clavan en la cruz y te dan vinagre en lugar de agua, ora por ellos, porque "no saben lo que hacen".
Con temor y temblor, inclinándonos ante la santa tumba de Jesús en silencio y reverencia, demos gracias al Señor porque Él estuvo solo para que nosotros no estuviéramos solos, Él fue abandonado para que nosotros no fuéramos abandonados, Él sufrió insultos y burlas, calumnias y humillaciones, sufrimiento y muerte, para que en medio de cualquier sufrimiento sintiéramos que no estamos solos, que el Salvador mismo "está con nosotros hasta el fin de los tiempos"
Fr Juan Carballosa
Nuestra era ridiculiza la noción de verdad.
La idea de que ciertas afirmaciones son absolutamente correctas y otras falsas nunca ha sido tan impopular.
La pregunta cínica de Poncio Pilatos: “¿Y qué es la verdad?” (Juan 18:38) parece ser el lema de nuestra era. La mayoría de la gente dice: “Tú tienes tus creencias y yo las mías. Tú tienes tu verdad y yo la mía. No nos molestemos y ambos estaremos felices.”
Es irónico que en estos días, cuando la verdad absoluta es casi universalmente negada, las personas aún clamen por ella. Sin embargo, porque creen que la verdad es inalcanzable, sufren a causa del descontento, vacío, e intranquilidad en sus vidas, deseando un lugar firme donde permanecer en pie frente al caos. Llegamos a estar confundidos y perplejos al ser bombardeados por amigos, instituciones y organizaciones con mensajes que confunden, enfurecen, y atemorizan.
Vivimos en un tiempo de incertidumbre e inseguridad sobre muchas cosas. Muchos carecemos de dirección como si viajáramos por esta vida sin una brújula o estrella que nos guíe.
Nos volvemos más cínicos y cautelosos ante aquellos que proclaman tener la “verdad”. Sin embargo Dios no es cínico. Él no es un jugador de ajedrez cósmico. Dios ha hecho todo lo necesario para remover cualquier incertidumbre que pudiéramos tener concerniente a nuestra relación con él, nuestra salvación, y todas las cosas espirituales. Dios envió a su Hijo, la verdad hecha carne, para traernos la verdad (Juan 14:6). Lo que nos dicen las Escrituras acerca de Jesucristo y lo que él nos dice acerca de sí mismo es verdad (Juan 17:17).
Podemos depender de esto. Podemos afirmar nuestra vida y almas en esto. Jesús dice: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32).
1 week ago | [YT] | 175
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Fr Juan Carballosa
En el Vigésimo Aniversario de mi ordenación sacerdotal, todavía, ¡Creo Señor y Confieso!
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra y de todas
las cosas visibles e invisibles. Y en un
Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de
Luz, Verdadero Dios de Dios Verdadero,
engendrado, no creado, consubstancial con el
Padre, por quien todas las cosas fueron hechas.
Quien por nosotros los hombres y por nuestra
salvación bajó de los cielos, y se encarnó del
Espíritu Santo y María la Virgen, y se hizo hombre.
Y fue crucificado también por nosotros bajo Poncio
Pilatos, y padeció y fue sepultado. Y al tercer día
resucitó, según las Escrituras. Y subió a los cielos
y está sentado a la diestra del Padre; y otra vez ha
de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los
muertos. Y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu
Santo, Señor, Dador de vida, que del Padre
procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente
adorado y glorificado, que habló por los profetas. Y
en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso un solo bautismo para la remisión de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos, y
la vida del siglo venidero. Amén.
¡Esta es la fe verdadera! ¡Esta es la fe cristiana ortodoxa!
3 weeks ago | [YT] | 233
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Fr Juan Carballosa
Me sentí incómodo con mi “débil” expresión de cuidado espiritual hacia esta familia. Aunque hay muchas veces en las que me siento capacitado para el cuidado espiritual , aún hay momentos en los que me siento débil ante el escándalo y el sufrimiento .
Sin embargo, hoy ya no me siento tan incómodo con mi debilidad como antes. Descubrí que la cruz me ha ayudado a enfocarla mejor.
Es de humanos querer evadir el sentimiento de debilidad y de estar fuera de control, aunque siempre hay momentos de humillación en los cuales tales sentimientos son apropiados.
Ellos nos recuerdan que, aunque seamos débiles, Dios no lo es.
1 month ago (edited) | [YT] | 260
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Fr Juan Carballosa
Nuestra fortaleza está en la confesión del Credo de que Dios se hizo hombre para sufrir y morir por los pecadores.
Nuestra confianza se basa en la doctrina, porque la doctrina no es alguna teoría de concepción humana sino la verdad de que Dios está por nosotros de muchísimas maneras.
Ciertamente, el viejo y maligno adversario podrá arremeter contra nuestra conciencia, revolver la hez de pecados confesados y perdonados; podrá perseguirnos con los fantasmas de recuerdos angustiosos y espectros de nuestra propia hechura. Aprovechándose de nuestra debilidad, Satanás se reirá de nosotros, nos insultará y provocará, pero a fin de cuentas no podrá dañarnos porque tenemos a otro por Señor. Tenemos un Salvador que se nutre de los pechos de la Bendita Virgen María y pende de una cruz herido y sangrante. Él se interesa por nosotros aun cuando está a la vista que nosotros ya no contamos con el vigor suficiente para aferrarnos a él.
La fe podrá ser débil e inestable, ¡pero Cristo es fuerte y confiable!
2 months ago (edited) | [YT] | 157
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Fr Juan Carballosa
Cuando miramos a Jesús, vemos a un niño y sabemos que él no viene a atemorizarnos sino para conducirnos a sí mismo en amor.
Cuando miramos a Jesús, vemos su tentación en el desierto nos damos cuenta de que no vino para intimidarnos con amenazas de castigo por los pecados y fallas. Él entiende nuestras tentaciones porque las ha experimentado y viene para amarnos y consolarnos.
Cuando miramos a Jesús, lo vemos en el jardín del Getsemaní en tal angustia que sudó gotas de sangre. Lo vemos azotado y coronado de espinas, sufriendo gran dolor en la cruz y finalmente muriendo.
Por último, vemos a Jesús cargando la culpa y el pecado del mundo entero en esta cruz y sabemos que él entiende nuestra vergüenza.
Pero Cristo ha removido nuestra vergüenza y culpa. Ha conquistado la muerte por nosotros
2 months ago | [YT] | 122
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Fr Juan Carballosa
"Cuando fuimos bautizados, el cielo fue abierto para nosotros por cuanto hemos sido bautizados en la muerte de Jesús.
La Biblia nos cuenta que en su muerte Jesús derrotó al diablo. Cuando nosotros fuimos bautizados, derrotamos al diablo por cuanto hemos sido bautizados en la muerte de Jesús. Y esto no es todo. San Pablo también nos dice en estos pasajes que nosotros vamos a resucitar por causa del Bautismo."
2 months ago (edited) | [YT] | 149
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Fr Juan Carballosa
La soledad de Cristo y nuestra soledad
Durante los últimos días de su vida terrenal, Jesucristo se encontró solo frente a quienes lo odiaban, soportando sufrimientos y la muerte. Bebió hasta la última gota del cáliz de sufrimiento que le habían preparado y experimentó lo más terrible que una persona puede sentir: una profunda soledad y la sensación de ser abandonado por Dios.
Estuvo solo en Getsemaní, pues sus discípulos dormían profundamente.
Estuvo solo en la corte de los sumos sacerdotes, solo durante su interrogatorio por Herodes, solo en el tribunal de Pilato, pues sus discípulos habían huido.
Estuvo solo cuando fue al Gólgota, y un transeúnte, y no su discípulo amado, lo ayudó a cargar la cruz.
Estuvo solo en la cruz y murió solo, abandonado por todos.
En la cruz, Jesús clamó a su Padre: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46). En este clamor se encapsulaba el dolor de toda la humanidad y de cada persona, el dolor de todo aquel que se siente solo y abandonado por Dios.
Es doloroso ser abandonado por los amigos y seres queridos, pero hay algo aún más horrible: cuando parece que Dios te ha abandonado, cuando se ha levantado un muro infranqueable entre tú y Dios y Él ni te oye, ni te ve, ni se fija en ti.
Si sufres de soledad, recuerda lo solo que se sintió el Salvador durante los últimos días de su vida.
Si tus seres queridos o aquellos a tu cargo se han alejado de ti, si has sido calumniado inmerecidamente, si te llaman hereje y destructor de tradiciones, si dan falso testimonio contra ti y dicen que mereces morir, recuerda que el Señor mismo sufrió todo esto.
Si te condenan y blasfeman, te golpean en la cara y te escupen, te clavan en la cruz y te dan vinagre en lugar de agua, ora por ellos, porque "no saben lo que hacen".
Con temor y temblor, inclinándonos ante la santa tumba de Jesús en silencio y reverencia, demos gracias al Señor porque Él estuvo solo para que nosotros no estuviéramos solos, Él fue abandonado para que nosotros no fuéramos abandonados, Él sufrió insultos y burlas, calumnias y humillaciones, sufrimiento y muerte, para que en medio de cualquier sufrimiento sintiéramos que no estamos solos, que el Salvador mismo "está con nosotros hasta el fin de los tiempos"
Obispo Hilarión Alfeyev
2 months ago | [YT] | 158
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